Todos informados

Lo habíamos dejado en el misterio del origen de estos monolitos de granito. Nos hacemos la pregunta: ¿De donde han salido?

En la vertiente meridional de la cuerda de Cuelgamuros, encajonada entre el pico de San Juan y la enorme mole granítica de Peñas Blancas, se forma una pequeña nava surcada por el arroyo de Navalacuerda. Descendiendo el arroyo por un frondoso pinar de albares, pisando la mullida alfombra del siempre verde cerbunal, el caminante se cree transportado a un exótico paraje alpino, cuando descuidado, tropieza con una impresionante pedriza, de la que surgen, sorprendentes, cientos de canalizaciones horadadas en ciclópeas piedras. Si no fuera por la gruesa capa de musgo que las adorna delatando su quieta antigüedad, parecerían estar aguardando únicamente a que el arriero las transportase a un destino definitivamente truncado. Algunas de estas asombrosas piezas, con sus insinuadas siluetas a medio desbastar de la roca madre, atestiguan un precipitado abandono. ¿Que secreto guardan estas enigmáticas piedras destinadas a llevar por siglos el agua, primera fuente de vida? ¿Quien las hizo? ¿Para que?

Tenemos constancia que estas canteras situadas en el término municipal de Peguerinos, en la falda suroeste del monte de San Juan, fueron utilizadas en 1584, al construirse el encañado del agua que venía de lo alto de la sierra para abastecer al Monasterio, momento en el que se pide “a los del espinar que agan por traer la piedra que esta sacada en navalacuerda a los lugares mas cercanos desta cantera que son de su jurisdicion”. Posteriormente, en 1616, también se utilizaron estas canteras al acometerse una ampliación de la red de suministro de agua, captando para ello la fuente de la Pulga en lo más alto del Puerto, cerca de la fuente de San Juan de Malagón, para lo cual se concertó con  Pedro Chubieco, sacar y desbastar la piedra necesaria para el arca principal que se había de hacer, en las canteras de Navalacuerda. En vista de lo anterior entra dentro de lo posible que las curiosas piedras que estamos tratando fueran talladas a finales del siglo XVI o principios del XVII.

Sin embargo  un nuevo testimonio documental procedente del último cuarto del siglo XIX parece dar nueva luz al misterio. Tras las revolución de 1868, enajenadas la mayoría de las fincas que formaban el Bosque Real de San Lorenzo, llega un nuevo administrador al Sitio cargado de propuestas. Debió recorrer el territorio circundante encontrandose con las sorprendentes canteras de Navalacuerda. Piensa en darles destino, y envía al Director General del Real Patrimonio un oficio fechado el 23 de Junio de 1871, en el que dice que “Reconocidos por mi los setecientos setenta y cinco canales labrados a pico y picola, que desde el reinado de Carlos 3º existen al pie de la cantera del Puerto, distando de éste Real Sitio nueve quilómetros de muy mal camino, los cuales hacen aproximadamente la longitud de mil cuatrocientos diez y ocho metros y ochenta y un centímetros, y averiguada también la que media entre la presa del Batán a los jardines de la casa del Principe, he llegado a concluir que con la obra de cantería labrada hay más que suficiente para conducir a éste último punto las aguas de dicha presa… con el fin de que un día pueda disminuirse el consumo de las filtraciones que tanto perjudican al caudal de los riegos”. Acompaña al oficio un cuadro con el número de canales labrados de piedra y sus longitudes “que existen en las canteras del Puerto dispuestas para conducir aguas a este Real Sitio desde el reynado de Carlos 3º” . Esta propuesta debió pasar a informe de los arquitectos, pero ignoramos si emitieron dictament y su contenido, desconociendo igualmente las razones por las que se atribuye al reinado de Carlos III la construcción de los canales. Fuere lo que fuere, es sobrecogedor tropezarse en medio de las soledades de los montes de Peguerinos, con estos sorprendentes vestigios del pasado, esperando pacientes, sin importarles el paso del tiempo, que el investigador avezado descubra su arcano secreto.

Otra curiosidad más. Hemos visto que a principios del siglo XVII se concierta sacar la piedra de Navalacuerda para el Arca de San Juan con un tal Pedro Chubieco. En las inmediaciones de dicha cantera, desde los 1909 metros de altura de la cumbre de Cueva Valiente, bajan raudas, frescas y claras las aguas del arroyo Chubieco. ¿Quien fue primero, el Chuvieco arroyo o el Chubieco cantero?

Fuente: HISTORIA DE LOS BOSQUES REALES DE SAN LORENZO DEL ESCORIAL
JOSE JAVIER RAMIREZ ALTOZANO
VISION NET, 2010

PAG. 220 a 260

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